Como nos cuenta Ken Robinson en su charla, la necesidad de creatividad en la educación es tan imprescindible como la alfabetización; y no le quito razón en absoluto, si en vez de educar "niños prodigio" educásemos talentos, la sociedad no estaría convertida en lo que es hoy en día. Se terminarían las depresiones, el estrés y todas las enfermedades psicológicas que existen desde hace treinta años.
"Lo verdaderamente fascinante de los niños, es que no tienen miedo a equivocarse; si no te equivocas, nunca tendrás algo original."
